Los años de peregrinación del chico sin color
La ruta que une Tandil con Mar del Plata varía entre la irregularidad de las sierras que custodian ambos lados del trayecto y en este viaje, una llovizna y niebla que acompañaron con persistente actitud el camino de ida y vuelta. Viajo para encontrarme con dos amigos. Amigos en y extrañables. Al llegar a la ciudad balnearia quiero, a modo de marinero en reversa, tocar el mar. El mar, como el extremo más oriental de la geografía que habito. El mar que hoy se nota particularmente bravo y ensombrecido. Indescifrable. Mis manos aprovechan una subida mansa sobre la costa y se hunden en la arena, empapándome de aquel océano que ahora contengo entre mis dedos y acto seguido se escurre para regresar tímido a la rompiente. En la arena, alguien escribió con un palo o con su talón posiblemente, Bienvenido invierno 2024 . Extrañado, miro alrededor en busca del autor o autores de tal mensaje que no me deja de sonar enigmático. Ni declaraciones de amor juvenil, ni nombres propios o escud...