ᛋᛅᛘᛅᚾ Panchito
-¿Cavando una tumba? La pregunta viene de mis espaldas, y cuando levanto la vista una Border cachorra, pero que ha a llegado a su talla adulta husmea el pozo que mi pala insiste en agrandar. Agujero que no la va a tragar a ella, sino a quien, desde el otro extremo de la vida, aún respira, lento, en casa, acompañado por sus hermanas perrunas. Lupe y Mora. -Sí. Contesto y saludo como quien desea seguir en lo suyo. Y ahí sigue nomás una conversación que me relata la cantidad de perros que ha enterrado él, que siempre fueron las lágrimas en sus mejillas las que lo delataron al momento final. Mi pala, que no dejó de clavarse en la tierra negra, autómata, choca contra una raíz. Y vuelvo a clavarla, una y mil veces más. Este espacio que estoy preparando solo para él no puede tener raíces que molesten su descanso. Quiero que esté cómodo. Cada tanto toco la tierra con mis manos, ahí donde en un rato va a descansar, la tierra es suave, como su pechera. Parece hecha de algodón. El pozo se agra...