Breve comentario sobre el escrito de Jacques-Alain Miller, “La doctrina secreta de Lacan sobre la escuela”

Podríamos abordar el texto de JAM como toda una declaración de principios personales y acordes a su propio sistema de pensamiento. 

En primer lugar la importancia, para pertencer a una institución, de haber presentado trabajos y que estos sean aprobados. Donde podemos leer una lógica meritocrática por un lado y la otra es de un Amo que aceptará o no una elaboración/articulación propia.


Lo que Lacan quiso decir con el pase , que JAM parece estar a punto de descifrarlo (se tomó su tiempo), fue que para dar cuenta de que hubo un análisis esto se tiene que nombrar a un tercero, que no haya sido el propio analista y a su vez que tiene que ser un iniciado en la práctica, esto es fundamental. Tampoco se puede comprender el dispositivo si no se lo analiza con las variables de horizontalidad y cartel (los cuales desarrolla Lacan en la proposición del 9 de octubre de 1967. Es decir, la tendencia de Lacan fue a contramano de la de un Amo que convalide ese momento. En ese momento se  presentaron dos proposiciones más en la EFP y tuvo más votos la de Lacan, el pase es optativo. (por este motivo muchos  analistas abandonaron la escuela cuando propuso el pase, les resultó un insulto e inadmisible)  


Sorprende la lectura que JAM propone de Platón, acá podemos ubicar de manera implícita su postura política y ética con respecto al saber. Dice JAM que Platón "No difundió a la multitud lo  verdadero de lo verdadero de lo  que pensaba. Platón multiplica los impasses, las dificultades.”

Considerar que Platón no difundió lo verdadero de lo verdadero, es una postura por lo menos de un oscurantismo interesante. Yo  me pregunto cuando leo estas afirmaciones, ¿de dónde toma esta lectura JAM? ¿bibliografía, autor que lo articule?, tal vez es una articulación propia que se pueda sostener y muy bien, pero no lo nombra. 

Es para remarcar que en esta posición Milleriana se puede anticipar su postura con respecto a la obra que él es co-editor. Una digresión, actualmente de los 27 seminarios (en realidad 28, ya que la serie arrancaría en el Seminario -1 dedicado al historial  del  hombre de los lobos en 1952) existen actualmente 4 de ellos sin publicarse (Ej: Sem 13 del objeto, 21 le non-dupes, 24 l´insu,  25 el momento de concluir, 26 la topología y el tiempo y 27 disolution. Estos últimos dos, presentes completos en Staferla ya fueron retirados de lo que Paidós y Du Seuil llama “Títulos provisionales”, los  que aún no están publicados pero se publicarán. 

Es decir JAM decidió que esos dos años de enseñanza de Lacan no tendrán publicación oficial, preocupante. ¿Seríamos nosotros aquella multitud a la que Platón/Lacan, sin motivo aparente no difundió lo verdadero de lo verdadero? Siendo ya esta expresión un contrasentido en el sistema mismo de la lógica lacaniana. (La verdad presenta una estructura de ficción, la verdad se medio dice, etc.)

Por tal motivo oscila entre lo cómico y lo cínico que JAM plantee que “habría una doctrina secreta de Lacan, para Lacan había cosas que no era bueno decir”…uno podría practicar una chanza y decir que el sujeto recibe su propio mensaje de forma invertida. ¿Era Lacan el  que buscaba una doctrina secreta? ¿o su queridísimo yerno?

La propuesta de leer entre líneas, como si  no hubieran sido desarrolladas, lo único  que propone es avanzar por la vía de la opacidad, de la lectura poética o de la conjetura personal, sin que esté articulada al sistema lacaniano. Es decir, es mi lectura entre líneas de lo que supongo que dijo Lacan. Por otro lado, leer entre líneas, aunque comprendamos la metáfora, ¿no supone una escritura que no esté articulada ni siquiera con la letra del propio Lacan? 

Entre líneas no hay letra, una obviedad. Entonces ¿qué es lo que se estaría articulando? ¿con qué? La lectura entre líneas promueve la idea actual de la supremacía del individuo en el centro. Mi posición es la del lector enlazado como un toro a otro toro, interpenetrados.  Creo que una propuesta más clara (sic) es la de leer las líneas de un otro porque lo interpelamos, lo criticamos, lo ponemos en cuestión. Y solo de esa forma podremos decir si hubo lector. Ya que, como lo desarrolla M. Foucault en su excelente y corto escrito, autor como tal, no existe. Así como tampoco existe, y me parece pertinente nombrarlo en este comentario, la completud de una obra. 

Dice Foucault al respecto, “acaso todo lo que ha escrito o dicho, todo lo que ha dejado detrás suyo forma parte de su obra? Problema a la vez teórico y técnico. Cuando se emprende el publicar, por ejemplo, las obras de Nietzsche ¿dónde hay que detenerse? Hay que publicar todo, por supuesto, pero ¿qué quiere decir ese todo? Todo lo que el mismo Nietzsche publicó está claro. ¿Los borradores de sus obras? Evidentemente, ¿los aforismos? Sí. ¿las tachaduras asimismo, las notas al pie de los cuadernos? Sí. Pero cuando en el interior de  un cuaderno lleno de aforismos se encuentra una referencia, la indicación de una cita o de una dirección, una nota de lavandería: ¿obra o no es obra? ¿y por qué no? Y así indefinidamente.” y concluye “entre los millones de huellas dejadas por alguien tras su muerte, ¿cómo se puede definir una obra? La teoría de la obra no existe, y quienes se proponen editar obras carecen de tal teoría y su trabajo empírico muy pronto se halla paralizado. (...) (Foucault, 1969, pp. 14-15)


Para concluir, la decisión de JAM de mantener sin publicar la totalidad de los Seminarios luego de 60 años de haber sido impartidos, sorprendería si se tratase de, como dice Foucault, una paralización por parte del editor por desconocer la obra del autor, ya que no dudo de la capacidad intelectual ni de recursos del mismo. Pero por otro lado, preocupa más que, sin justificación aparente, se retengan las palabras de Lacan ou pire, se desechen o censuren los últimos dos años de enseñanza considerándolos una nota de lavandería. 



Cuando JAM nombra la posibilidad de una doctrina secreta lacaniana, no está equivocado, sí la hubo, pero fue a él a quien parece se le aplicó tal doctrina. Alfredo Eidelsztein así lo narra, retomando el “relato ficcional” de Daniel Guebe en la revista de APOLA “El rey está desnudo” (Año 2014, nro 7). 

(Lo cito completo)


“En esta ocasión, el relato ficcional “Un cuento talmúdico”, que integra el libro de Daniel Guebel: Genios destrozados, nos permitirá jugar con la hipótesis imaginada por un narrador, sobre los dos destinos del legado de la enseñanza de Lacan, luego de su muerte. No calculamos en este relato la corroboración o confirmación de hechos fehacientemente ocurridos, ni siquiera lo tomamos integralmente, sí estimamos que el juego literario dibuja un mapa que presenta el camino “oficial” de las publicaciones de todos los materiales de Lacan y otro sendero, el de la matemática y la topología, que no confluyó con el camino establecido.

Según el cuento, un famoso psicoanalista francés J.M.E.L., en sus últimos años de vida, trabajó intensamente con varios matemáticos, en la búsqueda de formalizar una teoría científica del psicoanálisis; al tiempo de andar, decidió trabajar solamente con uno de ellos, el profesor V. Luego de algunos años de labor compartida, el ya anciano J.M.E.L. interrumpió sin dar explicaciones los encuentros con V. 

Un día, volvió a llamarlo, pero en esta ocasión fue convocado para que se haga cargo de una vieja valija atada con cuerdas; nuevamente sin explicaciones, sólo la señaló y le dijo: “llévesela”.

La valija quedó arrumbada hasta el momento en que se conoce la noticia de la muerte de J.M.E.L.; es frente a este suceso que V. la abre y descubre que allí estaba guardado todo el trabajo en conjunto e infinidad de hojas con anotaciones y elaboraciones que el viejo psicoanalista había producido sobre las cartulinas, los dibujos y las fórmulas matemáticas. Fue en ese momento que comprendió que en esos fragmentos se “encontraban los verdaderos principios para la refundación de una ciencia (o un arte) del psicoanálisis”. Entendió la importancia que tenía su difusión inmediata; sin embargo, había un impedimento: el profesor V. no tenía derecho legal a publicarlos. J.A.M., el yerno de J.M.E.L., había sido nombrado albacea testamentario por el viejo maestro poco antes de morir, por lo tanto era el único responsable de la selección, corrección, edición y publicación de todas las clases, seminarios y conferencias que diera en su vida. El albacea se ocupó de la obra, nada sería publicado sin su control ni permiso; sistema conocido como “versión autorizada”. 

Con el tiempo, la comunidad psicoanalítica pudo apreciar que a medida que se agotaba la cuota de novedades del maestro muerto, aumentaba la del albacea, comentador y prologuista; 


...siguiendo esta progresión, no era difícil imaginar que llegaría un momento en que la firma de J.M.E.L. serviría de pretexto para la publicación de un corpus autónomo, una gigantesca nota, puesta al pie de una página en blanco, y escrita por el vivo de su yerno.  


Frente a esta situación, V. se las ingenia para lograr que este material, del que se podía prever un destino de secreta clandestinidad, alcance un modo de difusión que, salteando la versión autorizada, no genere conflicto legal. 

La solución fue entregar el contenido de la valija al curador de una prestigiosa sala de antigüedades para su subasta y sólo le pone como condición: que haga un catálogo de todos los materiales, en una tirada suficiente como para ser entregada a quien lo solicite, pero de forma gratuita. 

Cerrada la presentación de la ficción de Guebel, una pregunta queda flotando: ¿por qué J.M.E.L. no le entregó la valija a J.A.M.? 

Varias podrían ser las moralejas que pretende un cuento talmúdico, pero no es nuestro propósito presentar relatos ejemplificadores para moralizar sobre la falta de debate al interior de la comunidad psicoanalítica y con otros espacios de posible diálogo. Simplemente intentamos abrir el juego para incluir lo que ha quedado exceptuado en el legado de una enseñanza que cuenta con su propia legalidad; lógica, agregamos, para no confundirla con leyes jurídicas que regulan otros asuntos.- 


Si para muestra basta un botón, Paidós no ha corregido, luego de su primera edición en 2008 el título en la portada del Seminario 20 en español. Título y texto establecido por JAM al cual a la palabra Aún…aún le falta la tilde. Frente a esta pasión por la ignorancia será cuestión de volver a leer otra vez.  



Notas al pie:

1. En revista: El caldero de la escuela  

2. El dispositivo del pase documentado en https://ecole-lacanienne.net/

 3. (1969). M. Foucault ¿Qué es un autor?. Año 2010. ed. El Cuenco de Plata

4. https://elreyestadesnudo.com.ar/wp-content/uploads/2015/09/El-Rey-esta-Desnudo-n%C2%BA-7.pdf 
5. Un cuento talmúdico. En Genios destrozados. Buenos Aires: Eterna cadencia. p. 37.
6. Esos nombres que aparecen con iniciales y que representan a Miller, a Lacan y a (Jean-Michel) Vappereau en “Un cuento talmúdico” son actores reales de aquello que estoy contando. (Fragmento extraído del reportaje a Daniel Guebel en el diario Página/12 del 13/01/2014). 3. Guebel, D. (2013). 
7.  (1972)  El Seminario de Jacques Lacan, libro 20, Aun. Año 2008. Ed. Paidós.



Julio del 2024
Por Lic Fanucchi Matías

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