Un niño no es un planeta.
El siguiente comentario, surge a partir de la presentación llevada a cabo en este mismo espacio por la analista Noelia Vega, quien en su presentación situó que “el tiempo es humano, no de los planetas”. Esta expresión me resultó de particular interés, por sus implicancias filosóficas, y por su valor de uso en la dirección de la cura. Nos valdremos para tal fin de algunas breves citas de las Confesiones de San Agustín, sem 2 y el escrito posición del inconsciente.
La tesis sobre la cual versarán estas palabras sostiene que la noción del tiempo reviste un carácter significante. La construcción e idea del tiempo en los niños no va de suyo.
Sino que apuntaremos a la noción del tiempo como una construcción dada por el Otro con mayúscula y la cual tiene su reflejo en el vínculo de los niños con sus sus semejantes.
Lacan en sem 2: “El movimiento newtoniano utiliza el tiempo, pero el tiempo de la física no inquieta a nadie (...) se trata del justo lenguaje, y no es posible considerar el campo unificado de otro modo que como un lenguaje bien hecho, una sintaxis.” Lacan, 1955, pág 360.
Esa noción del tiempo podríamos ubicarla como el Tiempo LETRA o SINTACTICO, el cual tiene todo su valor en el estudio de la física newtoniana o la relatividad de max plank. No obstante, el tiempo al que apuntamos aquí es el TIEMPO COMO SIGNIFICANTE. que a diferencia del TIEMPO LETRA, no está coagulado en figuras gramaticales, tampoco tiene un ordenamiento sintáctico fijo (como lo tienen, por suerte, las leyes de la gravitación universal o similares) ya que al ser significante no es posible ubicarlo más que en un continuum desplazamiento metonímico. Respondiendo a las leyes significantes, es decir, representando al sujeto para otro significante.
Entonces ¿dónde está el tiempo significante? A modo expositivo comentaremos primero donde se lo buscó y donde NO ESTÁ EL TIEMPO.
San Agustín, filósofo del siglo IV d.C. en sus Confesiones se interroga por el tiempo, ¿POR QUÉ MEDIMOS EL TIEMPO. Y CÓMO LO HACEMOS?. Las imagenes que usa son de lo más elocuentes y claras, su lógica irrefutable. Más su conclusión lo lleva a un agotamiento profundo el cual culmina con una suerte de resignación.
“Insiste, espíritu mío, y fija intensamente tu atención. Dios es nuestro auxilio; Él nos hizo y no nosotros.” “Fija tu atención allí donde amanece la verdad. He aquí, por ejemplo, que una voz física empieza a sonar, suena, sigue sonando y, finalmente, cesa. Ya hay silencio, esa voz ha pasado, ya no hay voz. Era futura antes de que sonara, y no se podía medir, porque aún no existía; ahora no se puede, porque ya no existe. Podía haber sido medida cuando sonaba, porque entonces existía y se podía medir. Sin embargo, tampoco entonces permanecía, pues venía y transitaba. ¿Es que acaso por eso podía ser medida?” San Agustín. Confesiones. pág. 340
y finaliza su exposición: “(...) una voz que todavía no ha dejado de sonar no puede ser medida para decir cuán larga o breve es, o si es igual a otra, o si es simple o doble o algo semejante respecto de otra. Pero, cuando haya acabado, ya no existirá. ¿Cómo podrá entonces ser medida? Y, sin embargo, medimos los tiempos. No aquellos que aún no son, ni los que ya no son, (...) No medimos, pues, ni los tiempos futuros, ni los pretéritos, ni los presentes, ni los que están transitando. Y, sin embargo, medimos los tiempos.” San Agustín. Confesiones. pág. 341
LA REFLEXIÓN de San Agustín esquiva las aporías temporales de forma clara. El tiempo ES IMPOSIBLE DE SER MEDIDO. Y AUN ASÍ SE MIDE, porque es a partir de esta medición, es que se vela un real de la naturaleza. Un mundo sin tiempo establecido solo nos enfrentaría a la soledad de una cueva con un fuego débil, protegiéndonos con palos.
Volveremos a San Agustín, en unos momentos, quien, para su satisfacción póstuma, SÍ CONTESTÓ, SIN SABERLO tal vez, QUÉ ES EL TIEMPO.
La madre de S, consulta porque su hijo de 8 años ”no nos habla en casa”.
en febrero emigraron a Europa. fueron sin trabajo. Actualmente están asentados en la ciudad europea B.
Cuando le consulto a la madre si iban con él a alguna plaza, me comenta que muy pocas veces. El padre no es muy futbolero. A S le gustan más los juegos de play. En realidad estamos constantemente buscando trabajo acá.
S estuvo llorando en el colegio. Un día lloró “desde que entró hasta que salió”. Cuando la madre le preguntaba qué había pasado, él no contestaba nada. S no habla. Solo hablaba con su maestra, en el colegio. En la casa. Mutismo. Del colegio no hablaba. De la mudanza de Génova a Valencia no hablaba, de la partida de Argentina a Europa no hablaba, etc.
Comenzaron sus sesiones y S empezó a contar de su maestra y de sus amigos. Me preguntó en los primeros encuentros qué hora era aquí, así fue como fuimos ARMANDO UN TIEMPO. Un tiempo preexistente, antes de su llegada a la ciudad B, sus amigos en Buenos Aires, UN TIEMPO PRESENTE, donde hablamos de su paso por G, otra ciudad, y los amigos que hizo allí, dijo que no se había despedido de ellos. Y un TIEMPO FUTURO, donde organizamos cuál sería la temática de su cumpleaños (harry potter) y dónde lo festejaría. De modo similar, su maestra de grado le contó sobre la fiesta típica de les animetes, (halloween). S quedó sorprendido con esta fiesta y en hallowenn se juntó con sus vecinos a jugar disfrazados. En cada sesión que comenzaba él ponía el día y la fecha en su cuaderno en el dialéctico de la ciudad a la que llegaron. Le pedí si quería enseñarme y así fue como comenzó a retransmitir aquella lengua novedosa que la maestra en su grado le transmitía. Ahora escribiríamos en un TIEMPO Y LENGUAJE COMPARTIDO. Lunes - dilluns, dimarts, Dimecres y así sucesivamente.
El tiempo es humano, no de los planetas, los planetas no hablan porque no tienen tiempo ni boca. Pero un NIÑO NO ES UN PLANETA. En el armado del TIEMPO COMO SIGNFICANTE de la maestra y de su espacio de análisis, tiempo que historiza en torno a su partida, sus amigos, las tradiciones locales S comenzó a HABLAR en casa. Este tiempo significante que al momento no podía ser instaurado por sus padres por la preocupación REAL de una búsqueda laboral y un sustento económico. Tiempo significante que se presentifica bajo las modalidades más cotidianas y en algunos casos más simples tales como: la hora de la tarea, bajar una rato a jugar a la pelota a la vereda, ir a la plaza luego de la siesta, ir a merendar a lo de un amigo o recortar fotografías del abuelo.
Finalizamos con San Agustín, quien sí pudo dar cuenta en su exposición qué es el tiempo signifante: “Así, mi infancia, que ya no es, está en el pasado, que ya no existe, pero cuando evoco y narro su imagen, la contemplo en tiempo presente, porque está todavía en mi memoria. Confieso, Dios Mío, que las acciones que premeditamos como futuras, cuando las hayamos emprendido, puesto en marcha, esas acciones existirán, porque entonces no serán futura sino presentes.” En esta última reflexión San Agustín condensa y define EL TIEMPO SIGNIFICANTE. Tiempo de la palabra encarnado en el presente que anuda la escritura de una historia con un cuerpo. Tiempo significante que comienza a tener efectos antes de que la voz resuene y como vemos en la experiencia clínica, no sabemos cuando se extinguirá.
Bibliografía:
San Agustín, Confesiones. Losada, 2005. Psg 334 a 340.
Lacan seminario 2. VersiónPaidós, 2008
Lacan 1966, posición del inconsciente, ed siglo XXI, 2005
Imagen: https://instagram.com/simonbailly?igshid=NTc4MTIwNjQ2YQ==
Noviembre del 2020. Extracto de texto para las jornadas de Grupo Lacaniano del Oeste.
Fanucchi Matías

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